viernes, 4 de agosto de 2017

Max Corbacho - NOCTURNES


1. Dark Sky Opening (52:48)
2. Stellar Time (11:44)
3. Ghost of the Moon (9:03)

Tumbado en una hamaca al fresco, como hacemos los andaluces en vacaciones cuando llegan las tórridas noches de verano, pensaba cómo iba a describir este álbum mientras observaba el firmamento. Pasaba algún coche por la calle, supongo que ladraba un perro, imagino que alguna vecina tenía la televisión alta. Y aun así, en el mundo relativamente rural, pueden verse las estrellas aunque haya demasiada luz, siempre que el cielo esté despejado.

Publicado el pasado mes de mayo, Nocturnes es el nuevo álbum de Max Corbacho. También comentamos por aquí hace años su estupendo The Ocean Inside (2012), y haciendo una comparación entre los conceptos de ambos álbumes, está claro que a Corbacho le gusta moverse entre inmensidades, sea la del mar, sea la del firmamento. Y digo bien, el firmamento, porque yo no diría que el músico extremeño haya intentado realizar un viaje musical por el espacio exterior, sino que más bien se recrea en las estremecedoras sensaciones que se tienen al contemplar la noche. La noche astronómica y también la cotidiana, la que experimenta cada persona. En realidad, es todo el mundo a nuestro alrededor el que cambia cada día al oscurecerse el cielo. Es algo en nuestro cuerpo, en nuestra mente, en nuestra forma de percibir nuestro entorno, lo que contribuye a esta sensación de nocturnidad.

Max Corbacho en su estudio.

Sería tentador calificar Nocturnes como la clase de música que podríamos escuchar en un planetario, aunque está claro que este trabajo destaca por encima de lo meramente funcional. ¿Es un trabajo ambiental? Sin duda. Pero esto no significa que pueda utilizarse como un mero acompañamiento a otras actividades. Nocturnes demanda nuestra atención, porque su efecto inmersivo es muy acusado y la experiencia musical es mayor si quitamos de en medio todo lo que nos sobra. Ocurre como en las obras que inspiran el estilo de Corbacho, sean los títulos de referencia de Michael Stearns, Steve Roach, Jonn Serrie o Constance Demby: el que tengan un carácter horizontal y planeador no los relega a sonar como banda sonora, porque tienen demasiado calado. Max Corbacho juega en la misma liga que los antes mencionados, y no veo la forma de demostrar lo contrario por mucho que en algunas disciplinas creativas tengamos tendencia a menospreciar lo patrio.


Imágenes del diseño del álbum en su edición física.

Nocturnes comienza con Dark Sky Opening, que es un largo e impresionante ejercicio de ambient cósmico basado en capas y capas de sonido superpuestas. Describir cómo suena este sonido (valga la redundancia) es muy difícil, porque Corbacho consigue una integración fluida y muy pulida de cada elemento. En realidad, debe ser bastante difícil lograr este carácter orgánico al trabajar con instrumental electrónico, y de hecho hay muchos músicos que fracasan al verse las "costuras" de sus piezas. No se tiene la impresión en ningún momento, sin embargo, de que Nocturnes sea una obra digital, ya que su colorido telúrico parece casi surgido de la propia naturaleza. La segunda pieza, Stellar Time, posee una cualidad algo menos plácida que la anterior, un toque de desasosiego quizá. Creo notar aquí un mayor uso de sonidos que se asemejan a coros. Finalmente, Ghost of the Moon ("El fantasma de la Luna") pone la nota más oscura del álbum, aunque de nuevo me remitiré a su escucha, puesto que describir objetivamente una música así es harto complicado.

Explica Corbacho en su página de Bandcamp que Nocturnes surgió de un deseo de compartir experiencias con los oyentes, en concreto las que ha tenido durante varias excursiones campestres nocturnas en las que fue haciendo fotos mientras disfrutaba de esa sensación de nocturnidad que mencionábamos al comienzo. Algunas de estas fotos forman parte del "artwork" del álbum. Personalmente, y habiendo escuchado Nocturnes cinco o seis veces (algunas de un tirón), me lo sigo reservando para cuando pueda escucharlo en un lugar apartado, sin el coche que pasa, sin el perro que ladra, sin la tele de la vecina. Y que sea noche cerrada, claro.

Nocturnes está disponible en ediciones digital y física, tanto en la web del músico www.maxcorbacho.com como en su Bandcamp, donde también podremos escuchar el álbum en streaming.

2 comentarios:

Miguel Angel Alcalá Pérez dijo...

Hola. Lo he escuchado hoy en Spotify y me ha parecido puro ambient. Muy plano. Para escuchar mientras trabajas o haces una buena cena.

Daniel Moreno dijo...

Si es que yo creo que la música ambient está mal etiquetada...En realidad para mí lo ambient, que es la música que suena mientras no le prestas mucha atención y haces cualquier otra cosa, es aquella que se escucha en verano, el DESPACITO de turno, que da igual que no le prestes mucha atención, ya te sabes el soniquete al dedillo. La música en la que te tienes que parar, por lo que tiene de pequeños detalles a los que hay que escuchar muy atentamente, es esta, la de Max Corbacho y similares, pues al ser tan plana y tener tan pocos cambios en apariencia, tienes que concentrarte bien en ella... Así que de ambient, nada, me parece a mí.

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